Caía el año MIL 912 y con la primera oleada de inmigrantes
hispanos, arriba hasta Manatí el ex futbolista Angel Ojeda, quien traería algunos
balones, las reglas del balompie de entonces y las habilidades conquistadas en
las filas del Valencia y el Real Madrid, en años anteriores.
Mientras el fondo habitacional de Manatí crecía, siempre
quedaron espacios ganados a la maleza para que los hijos de España
acondicionaran un solar yermo donde jugarían con los balones de Angel, al
concluir los trabajos.
Tal vez, algunos de los escasos criollos quienes por aquel
entonces convivían con los ibéricos, se acercaron por curiosidad para ver a
aquellos gallegos locos entrándose a patadas por una pelota. Quizá en los
primeros tiempos no entendieran mucho de lo que sucedía en aquel terreno, es
posible que prefirieran una buena carrera de caballos, una pelea de gallos o un
partido de pelota, pero poco a poco aquellos criollos, fueron aficionándose al
juego de los gallegos.
Unos años después, el fútbol continuó practicándose de
manera informal en aquel campo, y así fue conviertiéndose en una práctica
habitual para hispanos y criollos. Al principio la fortuna cubana en este nuevo
deporte era adversa, pues cuando en MIL 921 se conforman de manera oficial DOS
equipos, las respectivas plantillas estaban cubiertas por extranjeros, españoles
principalmente, aunque ya los antillanos se hacian presentes.
En MIL 923 se construye el Manatí Stadium, terreno de
beisbol, con gradas y cerca de madera. Ya en la primavera de ese mismo año, este
lugar sirve de escenario para el primer partido de fútbol oficial en la región,
contendían los dos equipos formados por inmigrantes.
Este hecho coloca
a Manatí, entre los dos o tres primeros lugares de Cuba donde se practicó el
deporte de forma organizada, y sin dudas el primero en esta región del país.


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